APROXIMADAMENTE UN 14 POR CIENTO DE LOS NIÑOS MUESTRA UN INICIO TARDÍO EN LA ADQUISICIÓN DE LAS PRIMERAS PALABRAS.

Todos sabemos que unos niños comienzan a caminar o a hablar antes que otros, razón por la cual nadie se preocupa ante estos hechos en principio normales. Pero si al cumplir los dos años se observa que un niño presenta dificultades para hablar, que no se entiende lo que dice, que se “come” sonidos o agrega otros sin ton ni son… puede que sea el momento de visitar a un especialista para dilucidar si sólo se trata de un simple problema de inmadurez en la capacidad de comunicación del pequeño o si, por el contrario, existe un trastorno que requiere atención profesional.
SEÑALES DE AVISO
Aproximadamente un 14 por ciento de los niños muestran un inicio tardío en la adquisición de las primeras palabras:
» Entre los 12 y los 24 meses de edad del niño debe preocuparse si su hijo no utiliza gestos, como señalar o saludar con la mano.
» A los 18 meses prefiere comunicarse a través de gestos en lugar de vocalizar y presenta problemas para imitar sonidos.
Es necesaria una evaluación si el niño tiene 2 años y presenta las siguientes características:
» Sólo puede imitar el habla o las acciones y no pronuncia palabras o frases de forma espontánea.
» Sólo emite algunos sonidos o dice algunas palabras en forma reiterada y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicarse más allá de sus necesidades inmediatas.
»No puede seguir instrucciones sencillas.
» Tiene un tono de voz fuera de lo común (como un sonido nasal o voz ronca) o, a pesar de su edad, resulta más difícil de lo esperado comprender lo que dice. »Cuando el niño tiene 2 años, los padres o sus cuidadores habituales deben ser capaces de entender aproximadamente la mitad del habla del niño; cuando tiene 3 años, aproximadamente las tres cuartas partes y, a los 4 años, la mayoría de las personas deberían entender lo que dice, incluso quienes no lo conocen.
A partir de los 3 o 4 años pueden detectarse trastornos específicos del lenguaje (TEL):
» El TEL es la aparición de dificultades de lenguaje en niños con un desarrollo normal de las demás funciones psicológicas y con una educación normal.
»Un TEL no tratado puede desencadenar alteraciones de las funciones psicológicas y un retraso en el lenguaje.
En este último caso, la opción es recurrir al logopeda, profesional implicado en la psicopatología del lenguaje, no en vano la logopedia es la disciplina que abarca el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana, trastornos que se manifiestan mediante diversas patologías y alteraciones en la voz, el habla, el lenguaje (oral, escrito y gestual), la audición y las funciones orofaciales, tanto en población infantil como adulta.
Los trastornos del habla o del lenguaje que requieren la actuación del logopeda son múltiples: retraso fonológico, es decir, relativo a la voz o sonido; dislalia (incapacidad del niño para pronunciar correctamente los sonidos del habla que se le supone a su edad); trastornos del lenguaje en deficientes mentales y autistas; dificultades del lenguaje en deficientes visuales o auditivos; dislexias (incapacidad parcial o total para comprender lo que se lee); disgrafías (escritura defectuosa sin causa neurológica o intelectual que lo justifique); disfemias (tartamudez, “tropiezos” en el lenguaje); afasias (pérdida o trastorno del habla debida a una lesión en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral); dislosias (dificultad de la producción oral debido a alteraciones anatómicas).
¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES?
» Dedique tiempo a comunicarse con su hijo, incluso cuando es bebé; háblele, cántele y aliéntelo a imitar sonidos y gestos.
» Léale cuentos y háblele sobre los cuentos que lee; comience a hacerlo a los seis meses. Busque libros con ilustraciones, adecuados para la edad del niño, y que inviten a su hijo a mirar mientras usted nombra las ilustraciones.
» Intente comenzar con libros en los que el niño pueda imitar movimientos o que presenten texturas que su hijo pueda tocar.
» Cuando su hijo sea mayor, permítale señalar las imágenes que reconozca e intentar nombrarlas. Después puede leerle poemas infantiles, que tienen el atractivo de la rima.
» Continúe con libros que permitan al niño predecir lo que ocurrirá. Es probable que su hijo comience a memorizar sus historias favoritas. Escuche sus relatos de aventuras.
» Aproveche las situaciones de todos los días para reafirmar el habla y el lenguaje de su hijo. En otras palabras, háblele durante todo el día. Por ejemplo, nombre los alimentos en el supermercado, explíquele lo que hace mientras cocina o limpia una habitación, señale objetos en la casa, y hágale notar los sonidos que escucha.
» Hágale preguntas y demuéstrele que está atento a sus respuestas (aunque sea difícil comprenderlas). Emplee un vocabulario sencillo, pero nunca le hable en media lengua o lenguaje infantil.