Archive for the ‘Apuntes’ Category

La ineficacia de criticar a los hijos

Posted by Empaty On Mayo - 31 - 2010

images3 Cuando alguien a nuestro alrededor hace algo que no nos gusta, tendemos a señalárselo con la creencia de que así lo cambiará, es decir, hacemos una crítica. Y todos, también nos damos cuenta de que en muchas ocasiones esto no funciona.

Este proceder lo utilizamos especialmente con los niños, a los que hay que corregirles comportamientos constantemente. Sin embargo, los niños son especialmente sensibles a la crítica, sobre todo si viene de las personas más importantes para ellos, sus padres.

Si la tarea es importante para el niño, como llegar a ser un mejor jugador en su equipo de fútbol, la crítica (“tienes que estar más atento a los pases”), solo le hará creer que no es lo suficientemente bueno y que posiblemente siempre será así. En realidad, los adultos funcionamos igual, cuando sabemos que algo que nos importa no nos sale muy bien, lo último que queremos es que alguien venga a recordárnoslo…

Si la tarea no es muy relevante para nuestro hijo, como tener su habitación recogida, criticándole (“siempre tienes la habitación hecha un asco”) posiblemente conseguiremos que se ponga a la defensiva, pero no que cambie su actitud.

Una forma de crítica que hace sentir especialmente mal a un niño es el dar por hecho que hará algo mal. A veces, no podemos evitar el comentario porque la experiencia pasada nos indica que el niño lo hará mal (“a este paso vas a suspender”), pero diciéndoselo puede pensar “no soy bueno para los estudios” y esto hará que sus expectativas de lo que puede conseguir cada vez sean menores. Al final, su autoestima, puede resentirse. ¿Cómo van a confiar los niños en sí mismos si sus padres no confiamos en ellos?

Sin embargo, algo tenemos que hacer, ya que no podemos permanecer impasibles ante los errores de nuestros hijos. Son muchas las alternativas a las críticas: permitirles que asuman las consecuencias de sus errores (cuando ello no sea excesivamente perjudicial), elogiar aquello que sí hacen bien o ayudarles a buscar soluciones o alternativas para resolver el problema.

Un aspecto importante, es que a la hora de censurar un comportamiento nos ciñamos a él y no que el comentario incluya al niño como persona, es decir “tu ropa está por el suelo, ese no es su sitio” en vez de “eres un guarro, nunca recoges tu ropa sucia”. Además, este tipo de comentarios hace que nos sintamos cada vez más enfadados y que nuestro tono sea más hostil.

Conociendo y aprendiendo a manejar ciertas pautas de comunicación con nuestros hijos podemos lograr tener una mejor relación con ellos y además ayudarles a que se sientan mejor con ellos mismos, a tener una autoestima sana.

¿Miedo al Psicólogo?

Posted by Empaty On Mayo - 12 - 2010

pha106000047 Hay veces que no encotramos ante una situación complicada, que no sabemos resolver nosotros solos y nuestro entorno no puede ayudarnos por distintos motivos.

A pesar de ello, nos resistimos a acudir a un terapeuta.

Los prejuicios y el miedo a ser juzgados muchas veces nos impiden a acudir a la consulta del psiquiatra o del psicólogo, pero para estar bien necesitamos ir a un profesional que sepa tratar el problema.

Podemos caer en la tentación de pensar que ya se resolverá sólo o intentar hacer como que no pasa nada. Pero en muchos casos, lo único que conseguiremos es agravar la situación.

Un profesional sabe identificar las causas y proponer el mejor tratamiento para resolverlo.

Pueden ser muchos los motivos que pueden llevar a acudir a una consulta: estrés, depresión, ansiedad, baja autoestima, miedos, dificultades en habilidades sociales, problemas de pareja…

Con el terapeuta,  trabajareis juntos para lograr unos objetivos, superar los problemas  y conseguir una mejor calidad de vida.

Aprenderás de dónde viene el problema y las habilidades necesarias para afrontarlo.

Que te detiene!! Ven a conocernos y aclararás tus dudas.

¿Por qué es tan difícil decir “no”?

Posted by Empaty On Marzo - 9 - 2010

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Pero entonces, ¿lo apropiado es anteponer los criterios, gustos o necesidades de otros a los nuestros propios? Eso no tiene nada de malo cuando realmente yo considero que quiero ceder, que quiero hacer un favor o que me conviene claudicar por cualquier motivo. El problema surge cuando deseamos negarnos a algo y no lo hacemos por los temores anteriores. Esta manera de actuar nos genera sentimientos de frustración, ya que nos percibimos a nosotros mismos como alguien incapaz de defender sus opiniones y decisiones y esto  termina repercutiendo en nuestra autoestima.

La solución pasa por aprender a decir que “no” de una manera que no me haga sentir ni incómodo ni culpable y que a la vez cuide mis relaciones, es decir, que no resulte ofensiva o agresiva.  Para ello necesitamos ser comprensivos con el otro, ofrecerle alternativas y argumentar nuestras razones, es decir, promover un diálogo sobre el desacuerdo. Esta manera de actuar se basa en la habilidad social llamada asertividad, una manera de comunicarnos que todos podemos entrenar y aprender a manejar con asesoramiento psicológico.

Empaty en la prensa. Salimos en La Vanguardia

Posted by Empaty On Enero - 18 - 2010

De nuevo Empaty vuelve a ser referencia en los medios de comunicación, esta vez nos contactaron desde el prestigioso diario “La Vanguardia” para aportar nuestra opinión sobre el llamado TAE. No, no hablamos de como nos sube o baja el interés de la hipoteca. El TAE es el síndrome de trastorno estacional y en esta ocasión Beatriz Francisco Psicólogo de nuestro centro explica muy claramente lo esencial sobre este trastorno.

Si estás interesado en leer el artículo pincha aquí. Empaty en La Vanguardia.

Esperamos que os guste.

Un saludo.

Equipo Empaty

¿Cuando acudir a un logopeda?

Posted by Empaty On Diciembre - 15 - 2009

APROXIMADAMENTE UN 14 POR CIENTO DE LOS NIÑOS MUESTRA UN INICIO TARDÍO EN LA ADQUISICIÓN DE LAS PRIMERAS PALABRAS.

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Todos sabemos que unos niños comienzan a caminar o a hablar antes que otros, razón por la cual nadie se preocupa ante estos hechos en principio normales. Pero si al cumplir los dos años se observa que un niño presenta dificultades para hablar, que no se entiende lo que dice, que se “come” sonidos o agrega otros sin ton ni son… puede que sea el momento de visitar a un especialista para dilucidar si sólo se trata de un simple problema de inmadurez en la capacidad de comunicación del pequeño o si, por el contrario, existe un trastorno que requiere atención profesional.

SEÑALES DE AVISO

Aproximadamente un 14 por ciento de los niños muestran un inicio tardío en la adquisición de las primeras palabras:

» Entre los 12 y los 24 meses de edad del niño debe preocuparse si su hijo no utiliza gestos, como señalar o saludar con la mano.

» A los 18 meses prefiere comunicarse a través de gestos en lugar de vocalizar y presenta problemas para imitar sonidos.

Es necesaria una evaluación si el niño tiene 2 años y presenta las siguientes características:

» Sólo puede imitar el habla o las acciones y no pronuncia palabras o frases de forma espontánea.

» Sólo emite algunos sonidos o dice algunas palabras en forma reiterada y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicarse más allá de sus necesidades inmediatas.

»No puede seguir instrucciones sencillas.

» Tiene un tono de voz fuera de lo común (como un sonido nasal o voz ronca) o, a pesar de su edad, resulta más difícil de lo esperado comprender lo que dice. »Cuando el niño tiene 2 años, los padres o sus cuidadores habituales deben ser capaces de entender aproximadamente la mitad del habla del niño; cuando tiene 3 años, aproximadamente las tres cuartas partes y, a los 4 años, la mayoría de las personas deberían entender lo que dice, incluso quienes no lo conocen.

A partir de los 3 o 4 años pueden detectarse trastornos específicos del lenguaje (TEL):

» El TEL es la aparición de dificultades de lenguaje en niños con un desarrollo normal de las demás funciones psicológicas y con una educación normal.


»Un TEL no tratado puede desencadenar alteraciones de las funciones psicológicas y un retraso en el lenguaje.

En este último caso, la opción es recurrir al logopeda, profesional implicado en la psicopatología del lenguaje, no en vano la logopedia es la disciplina que abarca el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana, trastornos que se manifiestan mediante diversas patologías y alteraciones en la voz, el habla, el lenguaje (oral, escrito y gestual), la audición y las funciones orofaciales, tanto en población infantil como adulta.

Los trastornos del habla o del lenguaje que requieren la actuación del logopeda son múltiples: retraso fonológico, es decir, relativo a la voz o sonido; dislalia (incapacidad del niño para pronunciar correctamente los sonidos del habla que se le supone a su edad); trastornos del lenguaje en deficientes mentales y autistas; dificultades del lenguaje en deficientes visuales  o auditivos; dislexias (incapacidad parcial o total para comprender lo que se lee); disgrafías (escritura defectuosa sin causa neurológica o intelectual que lo justifique); disfemias (tartamudez, “tropiezos” en el lenguaje); afasias (pérdida o trastorno del habla debida a una lesión en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral); dislosias (dificultad de la producción oral debido a alteraciones anatómicas).

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES?

» Dedique tiempo a comunicarse con su hijo, incluso cuando es bebé; háblele, cántele y aliéntelo a imitar sonidos y gestos.

» Léale cuentos y háblele sobre los cuentos que lee; comience a hacerlo a los seis meses. Busque libros con ilustraciones, adecuados para la edad del niño, y que inviten a su hijo a mirar mientras usted nombra las ilustraciones.

» Intente comenzar con libros en los que el niño pueda imitar movimientos o que presenten texturas que su hijo pueda tocar.

» Cuando su hijo sea mayor, permítale señalar las imágenes que reconozca e intentar nombrarlas. Después puede leerle poemas infantiles, que tienen el atractivo de la rima.

» Continúe con libros que permitan al niño predecir lo que ocurrirá. Es probable que su hijo comience a memorizar sus historias favoritas. Escuche sus relatos de aventuras.

» Aproveche las situaciones de todos los días para reafirmar el habla y el lenguaje de su hijo. En otras palabras, háblele durante todo el día. Por ejemplo, nombre los alimentos en el supermercado, explíquele lo que hace mientras cocina o limpia una habitación, señale objetos en la casa, y hágale notar los sonidos que escucha.

» Hágale preguntas y demuéstrele que está atento a sus respuestas (aunque sea difícil comprenderlas). Emplee un vocabulario sencillo, pero nunca le hable en media lengua o lenguaje infantil.

¿Me exijo demasiado a mi mismo?

Posted by Empaty On Noviembre - 18 - 2009

autoexigencia¿Me exijo demasiado a mí mismo?

Todos sabemos que actualmente vivimos en una sociedad altamente exigente, que nos hace ir corriendo todo el día para cumplir con nuestras obligaciones. Y esto es una gran fuente de estrés en nuestras vidas.

Pero no siempre esta exigencia viene de nuestro entorno, a veces está mucho más cerca, nace de nosotros mismos. Mucha gente se impone una autoexigencia que les lleva no sólo a creer que tienen que cumplir con todas sus obligaciones, sino que además las tienen que hacer perfectas.

El problema no está en querer hacer las cosas bien, en querer superarnos, si no en creer que tenemos que hacerlas bien y que si no es así, entonces las habremos hecho mal. Esta manera de enfocar nuestra vida, desde lo cotidiano a lo más trascendente, sólo hace que cada tarea que emprendamos se convierta en una pesada carga. No nos permite disfrutar de lo que hacemos, nos provoca enfado y malestar con nosotros mismos, culpa por no ser capaces de hacer las cosas mejor y un deterioro de nuestra autoestima.

Y ante esta situación una buena pregunta a realizarse es ¿realmente necesito tener éxito en todas y cada una de las cosas que hago para sentirme bien? ¿Necesito rendir al 100% todos los días en el trabajo, tener la casa limpia y recogida de lunes a domingo o mantener una estupenda vida de pareja y sexual sin el más mínimo altibajo? Seguramente no.

Sí que es cierto que es muy agradable que las cosas salgan muy bien, pero no es imprescindible. Si nos presentásemos a un examen, ¿a quién no le gustaría sacar una matrícula de honor? Tiene que ser muy gratificante. Pero con toda seguridad podemos ser igual de felices y valorarnos por igual con un aprobado, ¿no?

Desde luego, el conformismo no nos ayudará crecer como personas. Pero el perfeccionismo no nos permitirá ser personas felices.

¡Me siento ansioso!

Posted by Empaty On Noviembre - 11 - 2009

ansiedad22En ocasiones, esta sensación de temor puede incluso salvarte la vida, en situaciones en las que es necesaria para poder huir o defenderte.
También puede ayudarte a rendir más ante un examen o en tu puesto de trabajo (siempre y cuando no exceda de ciertos límites, porque entonces el rendimiento disminuiría).
Su aparición es lógica cuando te sientes amenazado, bien por una situación externa, o bien por una pulsión interna que te resulta inaceptable conscientemente.
Es decir, cuando hablamos de ansiedad, ésta puede aparecer dentro de la más estricta normalidad, pero también como franca patología.
No vamos a entrar ahora a clasificar las distintas formas o cuadros clínicos en que se puede manifestar la ansiedad. Eso lo reservamos para otra ocasión.
Digamos por ahora que la angustia normal es proporcional (cuantitativa y cualitativamente) al estímulo que la desencadena. Y que la angustia patológica se diferencia de ésta por:
- Nos lleva a revivir situaciones pasadas y no tan sólo la actual.
- Puede que desconozcamos la razón por la que aparece.
- Suele ser producto de un conflicto inconsciente.
- Se repite, manteniendo en ocasiones al sujeto hipervigilante, hiperactivado, lo que le afecta en su funcionamiento social.
- Suele acompañarse de más síntomas corporales (a veces, éstos son los que más relevancia tienen).

La ansiedad puede ser el síntoma principal y el cuadro diagnóstico claro, pero también puede aparecer acompañando a otros síntomas que serían los principales (como en la depresión, la hipocondría, un episodio psicótico,…)
Es mucho más frecuente en mujeres, y aparece principalmente entre los 20 y los 40 años.
Si no recibe tratamiento, presenta una gran tendencia a cronificarse.
Hay distinta técnicas eficaces en su tratamiento.

¿Soy un neurótico?

Posted by Empaty On Octubre - 21 - 2009

neuroticos

Si lo eres, no te preocupes demasiado.

Es casi la condición vital por excelencia.

Todos vivimos algún tipo de conflicto interno, todos sentimos culpa, todos podemos tener sentimientos de inferioridad, todos dudamos, todos nos repetimos, todos vivimos con cierto grado de insatisfacción.

Pero cuando este conflicto interno es intenso, cuando no manejas bien tus instintos (sexo, apetito,…) cuando no armonizas bien lo que deseas con lo que crees que deberías hacer o sentir, cuando te exiges demasiado, cuando con demasiada frecuencia no estás a gusto contigo mismo, si te autoreprochas y te castigas, si no te sientes auténtico o tú mismo, si tienes dificultad en llevarte bien contigo mismo o con los otros, si repites, sin apenas variación, las mismas pautas de conducta una y otra vez, aunque no estés contento con los resultados, si pocas cosas te hacen disfrutar, si no te sientes capaz de rendir y disfrutar con tu trabajo….quizás seas “más neurótico” de lo que podría considerarse “normal”.

Si estás en esta situación y quieres cambiarla, con tiempo, paciencia y ayuda psicoterapéutica, podrás hacerlo.

Angel María Ramos Muñoz

Medico - Psiquiatra

Niños y separación de los padres

Posted by Empaty On Octubre - 6 - 2009

separacionCada vez más parejas rompen y el número de divorcios aumenta. No es una situación fácil pero si hay niños, puede resultar un poco más complicado. Lo hijos, de una manera u otra, se dan cuenta de que algo entre papá y mamá no va bien y sufren los cambios.

No entienden lo que pasa y eso les causa mucho desconcierto. Si además la relación entre los padres no es buena, ellos notan la tensión y puede hacer que su comportamiento cambie.

Algunas de las posibles reacciones del niño:

- Lloro continuo

- Ansiedad, angustia.

- Rabietas, comportamiento agresivo o retraído.

- Trastorno del sueño.

- Negar la realidad y pedir la reconciliación de los padres.

- Protestar porque no pueden ver al progenitor que se ha ido de casa, lo que suele llevar a desear estar con él pues se puede idealizar al que se ha ido y no aceptar que el que está con ellos les regañe.

Recomendaciones:

- Lo ideal es tener una buena relación y no discutir delante del niño.

- Hacerle entender que la situación no tiene nada que ver con él.

- No hablar mal del otro cónyuge cuando no está presente.

- No compensar ausencias con regalos excesivos.

- Pensar en el bienestar del niño y procurar pasar el tiempo libre juntos.

- Ponerse de acuerdo los dos cónyuges en la educación del niño.

Si cree que esta situación está afectando demasiado al niño, sería conveniente consultar con un especialista que pueda orientarle.

¿Estoy triste o deprimido?

Posted by Empaty On Octubre - 1 - 2009

depresion La tristeza es un sentimiento normal y que además, no es patrimonio exclusivo de los humanos; también los animales se entristecen, e incluso se deprimen.

Ante una situación de pérdida, sea ésta del tipo que sea (un familiar querido, un puesto de trabajo, una enfermedad - que supone perder la salud -, una mascota, un status social, la imagen de uno mismo,…) lo lógico es que el individuo reaccione con tristeza.

Ésta es una reacción normal y necesaria para poder elaborar, procesar dicha pérdida.

Ahora bien, si esta tristeza es mayor de lo que sería normal, desproporcionada a la causa que la motiva, si afecta distintas áreas vitales (relación con familia y allegados, rendimiento laboral, actividades de ocio). Si se acompaña de síntomas físicos (dolores, estreñimiento o diarrea, sensación de cansancio, de pesadez en el cuerpo o en las piernas,…); dificultad o exceso en el dormir; aumento o disminución del apetito; irritabilidad; dificultad para disfrutar de lo que antes se disfrutaba; falta de ganas para las tareas diarias o se hacen con dificultad; entonces probablemente se sufre una depresión.

Hay que tener en cuenta varias cosas:

- No se necesita cumplir todos los síntomas anteriormente descritos para estar deprimido.

- En ocasiones se sufre lo que se denomina “equivalentes depresivos”. Se trata de molestias corporales varias para las que no se encuentra causa orgánica que las justifique.

- Pueden aparecer cuadros despresivos sin que se pueda objetivar una razón aparente que lo justifique (las pérdidas, de las que antes hablábamos, no tienen porqué aparecer, sobre todo en las depresiones endógenas).

- Dependiendo de la edad y el sexo, los síntomas pueden variar. Así, los adolescentes y ancianos suelen estar más irritables que tristes, y las mujeres estar más tristes que los hombres, en los que se manifiesta con más frecuencia como irritabilidad.

Si crees que se cumplen algunos de estos criterios, es posible que estés deprimido. Acude a tu médico; él te podrá ayudar. Cada vez hay más fármacos antidepresivos eficaces y con menos efectos secundarios. Y también puedes realizar una terapia psicoterapéutica.

Angel María Ramos Muñoz

Médico Psiquiatra